El metano es un gas inflamable en la mezcla justa con el oxígeno (entre 5 a 15 % v/V), si bien no es tóxico (venenoso o que puede causar trastornos o la muerte a consecuencia de las lesiones debidas a un efecto químico) y no es peligroso si se inhala en pequeñas cantidades; sin embargo, si una gran cantidad de gas natural o metano desplaza el aire, la falta de oxígeno podría provocar asfixia.
Si percibe el olor del gas natural, oye el zumbido de una fuga o ve otras señales de una fuga de gas:
Los gases combustibles no son tóxicos en su mayoría, pueden ser asfixiantes en los casos que el volumen de oxígeno del aire que respiramos sea reemplazado por el gas en cuestión. Sin embargo, el gas inflamable es peligroso para la vida cuando en concentraciones justas llega al punto de ignición generando una explosión súbita en el ambiente. A la hora de hablar de gases combustibles, deje que los profesionales se hagan cargo.
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